Michael skinner washington state university

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La investigación de Mark Skinner se centra en el área de la biología reproductiva y la epigenética ambiental. Su investigación actual ha demostrado la capacidad de los tóxicos ambientales, como los disruptores endocrinos, para promover la herencia transgeneracional epigenética de los fenotipos de enfermedades de aparición en la edad adulta, debido a la programación epigenética anormal de la línea germinal durante el desarrollo gonadal. Esta forma de herencia no genética tiene un papel en la etiología de las enfermedades y en áreas como la evolución.

El Dr. Skinner estableció y fue el director fundador del Centro de Biología Reproductiva (CRB) de la Universidad Estatal de Washington y la Universidad de Idaho desde su creación en 1996. El CRB cuenta con más de 90 profesores y es uno de los mayores centros de investigación en ciencias de la reproducción del mundo. El Dr. Skinner también estableció y fue el director fundador del Centro de Biotecnología Integrada (CIB). En 2008 dejó el cargo de Director de los Centros para centrar sus esfuerzos en su investigación. Sus investigaciones han sido destacadas en documentales de la BBC, el Smithsonian y la PBS y seleccionadas como los 100 mejores descubrimientos en 2005 y 2007 por Discover. Además, el Dr. Skinner ha participado activamente en la puesta en marcha de varias empresas de biotecnología.

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Los investigadores de la universidad, entre los que se encuentra Michael Skinner, profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas, estudiaron los biomarcadores epigenéticos -factores que cambian la forma en que se expresa un gen sin modificar el propio ADN- que están relacionados con el nacimiento prematuro, la artritis reumatoide y el trastorno del espectro autista.

La epigenética no investiga la secuencia del ADN, sino las entidades moleculares que lo rodean y que afectan al funcionamiento de los genomas. Estas entidades se denominan grupos metilo, y son compuestos orgánicos que se unen a una molécula de ADN que puede activar y desactivar genes dentro de ese ADN y regular su expresión.

El índice de asociación de la investigación epigenética es mucho más alto que eso, porque examina los factores externos que podrían indicar cómo se expresa un gen. Según Skinner, no es raro encontrar estos biomarcadores epigenéticos en el 90 por ciento de los grupos de estudio cuando se utilizan estudios de asociación para ciertas enfermedades, frente al 1 por ciento o menos de la investigación genética más básica.

Magia de Michael Skinner

El interés general es la reproducción de los mamíferos y la epigenética ambiental a nivel de biología de sistemas. El laboratorio cuenta desde hace tiempo con un programa de investigación para estudiar el desarrollo y la función de las gónadas a nivel molecular, celular y fisiológico (biología de sistemas). Más recientemente, se ha demostrado que la capacidad de los factores ambientales para actuar sobre el desarrollo gonadal es la causa de la herencia transgeneracional epigenética de las enfermedades y de la variación fenotípica, lo que repercute en áreas de la biología como la medicina o la evolución. Esta forma de herencia no genética se ha convertido en un programa de investigación predominante en el laboratorio.

Los proyectos de investigación de biología reproductiva básica implican la investigación de cómo los diferentes tipos de células de un tejido interactúan y se comunican para regular el crecimiento y la diferenciación celular, con énfasis en el área de la biología reproductiva. Las células de interés y las interacciones específicas investigadas tienen un papel integral en el control del desarrollo del espermatozoide y del ovocito. Nuestras observaciones indican que las células mesenquimales tanto del testículo como del ovario producen sustancias inductoras que alteran la diferenciación y la función de las células epiteliales adyacentes. La información obtenida a partir de estos estudios es necesaria antes de poder diseñar nuevos agentes terapéuticos dirigidos a las células reproductoras para prevenir la infertilidad o actuar como anticonceptivos. La investigación está diseñada para comprender el desarrollo y la función de los testículos y los ovarios a nivel de biología de sistemas.

Obituario de Michael Skinner

Michael K. Skinner creció en Pendleton, Oregón, siendo el mayor de cinco hermanos. Su padre era vendedor de seguros y su madre ama de casa. Aunque le iba bien en la escuela, le interesaban mucho los deportes, y luchó en el instituto. Escribió un trabajo sobre la bioquímica de las plantas y decidió ser científico, sabiendo ya entonces que necesitaría un doctorado.

Skinner obtuvo una beca de lucha en el Warner Pacific College, pero dejó la lucha para tener tiempo para estudiar. Su profesor de química, William Davis, convenció a Skinner para que se trasladara al Reed College, donde le fue bien. También cambió su interés de la química de la radiación a la bioquímica. Durante este tiempo, además de escribir quince artículos, se casó con su novia del instituto y fue padre.

Al querer estar en el laboratorio de un profesor joven y entusiasta, Skinner fue al laboratorio de Michael Griswold en la Universidad Estatal de Washington, donde aprendió las técnicas de la bioquímica y se inició en la biología molecular. Comenzó su vida en la biología de la reproducción, trabajando en las proteínas. Terminó su doctorado en tres años y continuó su enfoque en el laboratorio de Irving Fritz en el Instituto C.H. Best de la Universidad de Toronto, aprendiendo gran parte de la fisiología. Skinner trabajó en las células de Sertoli y encontró un conductor mesenquimal en los testículos. Durante su postdoctorado realizó entre siete y diez publicaciones. Skinner fue reclutado por Marie-Claire Orgebin-Crist en la gran y excelente unidad de reproducción de la Universidad de Vanderbilt. Allí puede continuar su investigación tanto en testículos como en ovarios.